Costa Rica: pura Natura


Quien quiera ver y sentir naturaleza variopinta en estado bruto que vaya a Costa Rica: preciosos volcanes, algunos en activo o semiactivos, como el Arenal y el Poás (abajo a la izquierda), playas salvajes del gusto de Robinson Crusoe, diferentes ecosistemas, algunos primarios, muy bien conservados, multitud de animales exóticos (al menos para los del otro lado del charco), temblores telúricos (terremotos), etc.
Un 46.8% de la superficie total del país se encuentra cubierta de bosques y selvas, y aproximadamente el 25% del territorio se encuentra protegido (parques nacionales, reservas biológicas, etc.). En su territorio habita la mayor variedad de flora y fauna de toda América Latina. Por lo que respecta a esta última se han registrado 232 especies de mamíferos (puma y jaguar inclusive), 838 especies de aves, entre las que destacan los esquivos quetzales, los inquietos colibrís y los vistosos tucanes (en la foto superior, Tucán Pico Iris); 183 especies de anfibios, como las diminutas, coloristas, pero por lo general muy venenosas, ranas Flecha, alguna en peligro de extinción; 258 especies de reptiles, casos de las preciosas iguanas (a la derecha, Iguana Verde) o las majestuosas tortugas Verde; y 130 especies de peces de agua dulce. En cuanto a la flora se conocen más de 10.000 especies. Una de las más abundantes es la orquídea, de la que existen cerca de 1.300 variedades.
No en vano los hippies, en los años 60, utilizaron como saludo “Pura Vida”, lo que se convirtió en una costumbre que aún prevalece. También las agencias de viajes han tomado dicha frase como eslogan para promocionar Costa Rica, pues representa muy bien su esencia.

Su democracia es una de las más consolidadas y estables de América, no tiene ejército (lo abolió a finales de 1948) y profesa un enorme respeto por el medio ambiente. Miman y cuidan la Naturaleza con amor y esmero, y de esta política inteligente se benefician, y mucho, no sólo con la contemplación y disfrute de su cara amable, sino porque les supone una importante fuente de ingresos a través del turismo ecológico, la investigación científica naturalista y otros aspectos como, por ejemplo, la exportación de plantas decorativas. También “exporta” oxigeno al mundo, que pagamos los que lo estamos asfixiando.

Hemos sido testigos de ese respeto a la Naturaleza y de la magnitud de ésta. Me vienen a la cabeza algunas pequeñas anécdotas, como ir por una carretera, agrietada y bacheada por un temblor reciente, y el conductor hacer lo indecible por esquivar una iguana que la cruzaba. Otra: parar el vehículo y bajarse del mismo para retirar de la vía de circulación, con toda paciencia y prudencia, una serpiente enorme, nada menos que una boa, que por la noche buscaba el calor del asfalto.

Pero mientras que Costa Rica es un país con biodiversidad vegetal y faunística (representa el 5 % del mundo entero), incluso paisajística; desde el punto de vista antropológico y etnológico, es muy pobre, sobre todo si se compara con algunos países de su entorno. Indígenas quedan muy pocos (aproximadamente 1,7 % de la población) y hay que esforzarse por encontrarlos, pues la mayoría viven en reservas, a veces recónditas, localizadas principalmente en la provincia caribeña de Limón, una de las pocas donde aún quedan algunos vestigios de arquitectura colonial. También en dicha zona se concentra la población negra (en torno a 1,9 % del total), descendiente de los inmigrantes jamaicanos que trabajaron en las plantaciones de bananas y en la construcción del ferrocarril a finales del S.XIX, así como la población de origen chino (0,2%).

 

 

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