Recuerdos de Yugoslavia

 

Mapa de Yugoslavia


Yugoslavia
nos sorprendió muy gratamente, tenemos un bello recuerdo que se torno agridulce por la maldita guerra que vino después y que truncó, entre otras muchas cosas, un sistema político-económico que, al parecer, no interesaba a nadie, ni a capitalistas, ni a socialistas ni a comunistas. No pude soportar oír las noticias de dicha guerra, salvo las de Los Muñecos del Guiñol. Recuerdo al muñeco encarnación de Javier Solana, como alto dignatario de la Unión Europea para asuntos exteriores, y su deje final: …y bla, bla, bla, bla. Creo que es la película Underground, de Kusturica, la que refleja muy bien el papel de la ONU, la OTAN, la UE, etc. como espectadores de lujo de las miserias de los demás: que se maten, si quieren, pero que no nos salpique la sangre; cuando acaben ya habrá tiempo de rasgarse las vestiduras, reconstruir y sacar tajada, y por supuesto juzgar a los ahora derrotados y, por lo general, con el paso del tiempo, "pobrecitos" vejestorios, por los genocidios que en su día consintieron y frecuentemente apoyaron y aplaudieron los salvadores de la Humanidad que todo lo pueden. Tras la guerra, Yugosalvia quedó dividida en diferentes estados independientes acabando así el sueño de Tito.


La entrañable película "Papa está de viaje de negocios",
de Emir Kusturica, es del mismo año que visitamos Yugoslavia,
aunque cuenta una historia de finales de los años 40.
La escena final me parece antológica.


Era verano de 1985. No lo teníamos previsto, pero al final estuvimos 13 días en Yugoslavia. Nos encontrábamos en el Tirol (Austria), concretamente en Neustiff, cerca de Innsbruck y de camino a Viena, cuando de pronto se puso a llover. Los ríos se desbordaron y quedamos incomunicados. El camping en el que estábamos hubo que desalojarlo de prisa y corriendo. Nuestro Dos Caballos no arrancaba y hubo que empujarlo hasta una zona elevada. Gracias a que la lluvia se tornó nieve, el caudal del río local fue disminuyendo poco a poco y pudimos salir de allí. Aquello fue un festival de meteoros, porque en 24 horas, se pasó del calor más agobiante, la tarde que llegamos, a una lluvia constante y fuerte durante toda la noche, nieve entrada la mañana y, finalmente, niebla vespertina. Pernoctamos en una acogedora casa rural. Al día siguiente, como la carretera que llevaba a Viena seguía cortada por las inundaciones, una vez que nuestro dosca se recuperó del resfriado y pudo arrancar, decidimos partir rumbo a lo desconocido, hacia Yugoslavia.

¿Serían humanos sus habitantes?, y en caso de serlos, ¿tendrían sentimientos? Habían sido amigos de los soviéticos, y el panorama que todavía se pintaba de éstos últimos era robótico y demoniaco. A este respecto Sting nos tranquilizó un poco con su canción "Russians" (1985), planteando que seguramente los rusos también amaban a sus niños y en consecuencia no podían ser tan malos. Por otra parte los yugoslavos parece ser que eran otra cosa, y como tal eran visto, pues iban por libre desde hacía bastante tiempo, lo cual presagiaba algunos rasgos humanoides. Sin embargo, el que no se casaran con nadie y fueran no alineados, les confería cierto carácter alienígena, sobre todo a los ojos de los países que se repartían el mundo, a la sazón EEUU, la URSS y China con sus respectivos paises-satélites.

Nada más pasar la frontera lo primero que nos sorprendió fue que la milicija, o sea la policía, iba en Fiat 500, el equivalente al Seat 600 (!); coche que también utilizaban algunos ejecutivos funcionarios, como pudimos percatarnos en Ljubljana ("Jualiana" para los amigos). En Sarajevo vimos por primera vez a musulmanes haciendo sus rituales en una mezquita.

Yugoslavia entonces apenas tenía infraestructura turística, por lo que me recordó mucho, sobre todo la costa, a la España de la primera mitad de los años 60. En cambio era el paraíso de los camping nudistas, que, por cierto y por fortuna, descubrimos por casualidad una noche que no encontrábamos ningún sitio donde hospedarnos y que dimos a parar a uno de ellos. Creo que estaba cerca de Sveti-Stefan (Montenegro), un pueblo-fortaleza-isla, muy bonito, unido a tierra firme por un brazo de arena, ya casi lindando con Albania. Hasta que no estuvimos en recepción, dentro del camping, no nos dimos cuenta de que era nudista, que transitaba gente en cueros (anatema!). Fue nuestra primera experiencia, que resultó fenomenal, una auténtica gozada. Todo natural, ningún problema. Cuando nos vestíamos para visitar los alrededores, la ropa molestaba, agobiaba, te sentías incómodo. A partir de entonces, allí a donde íbamos, buscábamos un camping nudista, ya que eran una garantía pues estaban mucho menos masificados que los normales, donde la poca sombra que había estaba tomada por grandes tiendas familiares de los que se llevan la casa encima; y la gente, entre la que había muchos italianos jóvenes, era muy agradable y con un nivel cultural similar al que suele haber en los camping de montaña; nada que ver con los otros camping de costa.


Grupo de personas, tal vez hippies, tomando el sol y bañándose tranquilamente como vinieron al mundo.
No acierto a comprender qué motivos a llevado a algunas religiones
a considerar el cuerpo humano desnudo como algo malo y pecaminoso.
Me parece una solemne estupidez contranatura
con la que muchos se lucran.


Con el Dos Caballos llegamos hasta un lago que hacía frontera con Albania y en cuya otra orilla, según nos dijeron, veraneaba el presidente de dicho país. La zona era muy árida, pobre e inhóspita, a la par que bellísima; parecía el fin del mundo, otro planeta….Vimos algunas cabras y dos o tres mujeres con vestidos blancos y celestes muy llamativos e impecables, que contrastaban con aquel erial, buscando y recolectando afanosamnete raices, tubérculos o algo parecido. La madre tierra en este lugar no daba para más. Seguimos adentrándonos donde ya no había ninguna señal ni astibo de vida cuando de pronto topamos...


En proceso creativo. Disculpen las posibles erratas, cambios y retoques, etc.

Continuará....

 

VOLVER

 


De Vez en Cuento

d e v e z e n c u e n t o . w e b s . c o m

El Más Allá